Sobre el radar de precipitaciones
El radar meteorológico envía pulsos de energía en microondas a la atmósfera. Cuando esos pulsos encuentran precipitación (lluvia, nieve, granizo), parte de la energía se dispersa de vuelta al radar. La reflectividad mide cuánta energía regresa y depende del tamaño, forma y tipo de precipitación. Se expresa en decibelios relativos a Z (dBZ); valores más altos indican retornos más fuertes y típicamente precipitación más intensa (NOAA JetStream; OMM).
El transmisor del radar emite pulsos cortos y potentes; solo una pequeña fracción de la energía vuelve al receptor, por lo que la señal se amplifica antes del procesado. La reflectividad es uno de los productos principales de los radares meteorológicos Doppler y se usa ampliamente por los pronosticadores para ver dónde hay precipitación y para identificar estructuras de tormenta como ecos en gancho (rotación), ecos en arco (vientos destructivos) y ecos en tren (riesgo de inundación repentina) (NOAA; NWS Training).
Los radares meteorológicos operan en distintas bandas de frecuencia. La banda S (p. ej. 10 cm de longitud de onda) sufre menos atenuación y es adecuada para precipitación intensa. Los servicios meteorológicos nacionales utilizan redes de radares; los mapas anteriores usan datos de esas redes (p. ej. KNMI, RainViewer). La OMM publica guías de buenas prácticas para el radar meteorológico operativo.